Camino del Cid: Así lo hicimos.
Nos gusta recorrer en bicicleta caminos y carreteras poco transitadas de España. El ritmo de la bici no es ni demasiado rápido como el de un vehículo motorizado ni tan lento como viajar a pie, lo que permite disfrutar cada momento del recorrido de un paisaje variado y descubrir nuevos itinerarios.
En nuestro último viaje recorrimos la última parte del denominado “Camino del Cid” que transcurre entre las provincias de Valencia y Alicante. Nosotros lo alargamos hasta Murcia, que no queda lejos de Orihuela, última población de la ruta.
El viaje nos llevó 6 días. El recorrido alcanza unos 318 kilómetros. Salimos el miércoles, 20 de abril de 2011 de Barcelona, coincidiendo con las vacaciones de Semana Santa.
Sagunto-Valencia (25,8 km)
Salimos de Barcelona. El tren de Media Distancia hasta Valencia es muy lento, pero permite transportar las bicicletas sin problemas en un compartimiento especial. Sale de la Estación de Francia y nos deja en Sagunto a las 13:45.
Saliendo de la estación, cogemos la carretera a la izquierda. Tomamos enseguida una calle a la derecha que sube hasta el cementerio.
Km. 0,6: Junto al cementerio vemos el poste que marca el comienzo del “Camí de Llíria” y que seguiremos hasta Puçol. Este tramo forma parte del recorrido de la Vía Augusta, señalizado con adoquines azules y blancos al borde del camino, aunque no siempre encontramos estas señales en todos los cruces. Recorremos una pista asfaltada, llana y en buen estado, que transcurre apaciblemente entre naranjos y huertos con un perfume intenso durante casi cinco kilómetros.
Km. 5,1: Cruzamos la autovía por un paso elevado. Continuamos por la vía de servicio, no muy bien asfaltada.
Km. 8,4: Cruzamos la autovía por un túnel. Al llegar a la primera rotonda giramos a la derecha, en la segunda a la izquierda, y cruzamos la carretera entrando en Puçol. Tomamos la segunda calle a la derecha. Al final de la calle de Vicente Ros es donde comienza la Vía Verde de Xurra, que seguiremos hasta Valencia.
Km. 10,8: Hay bastante gente paseando por la Vía Verde, que está bien asfaltada y pintada de rojo. Tras unos tres kilómetros el carril bici se interrumpe y continuamos por la vía de servicio de la carretera. Seiscientos metros más adelante aparece de nuevo el carril bici, siempre paralelo a la carretera. A partir de aquí resulta difícil de seguir por las numerosas bifurcaciones y cruces. En la entrada a Meliana (Km. 20,2) nos perdemos. Buscamos la carretera de Valencia. Tendríamos que haber seguido la Vía Verde hasta Alborada, pero como no encontramos las señales seguimos por la carretera, pese a que el tráfico es muy intenso.
Km. 25,8: Entramos en Valencia a la altura del Monasterio de Sant Miquel dels Reis, actual sede de la Biblioteca Valenciana. Continuamos por la calle de la Constitución hasta llegar al centro.
Valencia-Silla (13 km aprox.)
Seguimos la calle de San Vicente Mártir para cruzar el puente sobre el río Turia hacia el barrio de la Torre. Continuamos de frente por la carretera. Pasamos una rotonda y buscamos la primera calle en que podamos girar a la izquierda.
Nos dirigimos hacia el centro de Sedavi, pasamos el Ayuntamiento, cruzamos las vías y continuamos hasta el Polideportivo. Giramos a la derecha y otra vez a la izquierda. Atravesamos la carretera por un paso subterráneo dejando el polígono industrial a la derecha.
A la salida del túnel hay que girar 360 grados a la derecha, tomando un camino señalizado con los adoquines blancos y azules de la Vía Augusta. Nosotros no vimos la señalización y estuvimos un buen rato dando vueltas por los campos de cultivo de la Albufera, hasta que el amable empleado de una gasolinera nos indicó el camino.
La ruta atraviesa un pequeño barranco inundado y prosigue por una pista de tierra que bordea un ancho canal. Un poco más adelante se desvía de nuevo a la derecha y desciende por un sendero con una fuerte pendiente. Se suceden numerosos cruces que no somos capaces de identificar porque ya es noche cerrada. Tras dar muchas vueltas, con ayuda de la brújula y un poco de fortuna conseguimos entrar en la población de Silla, donde nos alojamos y escuchamos tocar a una banda de música. Lo que debieron haber sido trece kilómetros se nos han convertido en unos treinta por culpa de la deficiente señalización.
Silla-Alcira (28,4 km)
Salimos desde la Estación de Silla por la Rambla de la Independencia. En la rotonda tomamos a la derecha la carretera de Alicante, cómoda y muy poco transitada, hasta El Romaní. Seguimos por la carretera de Almusafes, cruzamos un paso elevado por encima de la autovía, atravesamos la población y tras un kilómetro llegamos al centro de Benifaió.
Km. 10,1: Desde la plaza del Ayuntamiento, tomamos la calle de la Ermita. Al final de esta calle giramos a la izquierda y, tras llegar a una rotonda, entramos en el Camí de la Mocarra.
Km. 11,3: Iniciamos un agradable paseo hasta la población de Algemesí, por una pista llana, bien asfaltada, y señalizada con las flechas amarillas del Camino de Santiago, que transcurre entre canales de riego y árboles frutales. Más adelante, el Camí de la Mocarra pasa a denominarse l’Hort de l’Alemany. Alcanzamos la entrada de Algemesí siguiendo la vía del tren.
Km. 21,5: Sin llegar a entrar en el pueblo, tomamos la carretera de Alcira a la derecha. Pasamos la estación, giramos a la derecha en la siguiente rotonda y cruzamos el río. Continuamos por la carretera. Atravesamos varias rotondas hasta llegar a la altura de unas naves industriales.
Km. 24,6: Seguimos las flechas amarillas por un camino que sale a la derecha de la carretera. Cruzamos una rotonda, entramos en una zona industrial y cruzamos un puente de hierro.
Km. 28,4: Entramos en el núcleo urbano de Alcira buscando la Plaza Mayor.
Alcira-Játiva (30,6 km)
Preguntamos por el Camí de la Materna que sale del pueblo cruzando por debajo la carretera. Las flechas amarillas del Camino de Santiago nos llevan por una pista asfaltada hasta la entrada de Carcaixent, junto a la gasolinera. Aquí no sabemos muy bien cómo continuar, pero seguimos hasta la Iglesia y desde allí nos las arreglamos para llegar hasta la Ermita de Sant Roc.
Km. 6,6: Girando a la derecha desde la ermita cruzamos la autovía por un paso elevado. El camino, señalizado con los adoquines de la Vía Augusta y las flechas del Camino de Santiago, continúa paralelo a la autovía, aunque pronto se separa para entrar en una zona de huertas. Continuamos por pistas de tierra durante unos tres kilómetros, siguiendo siempre las marcas.
Km. 10,1: Llegamos a una bifurcación en la que las flechas se separan de los adoquines. Optamos por seguir estos últimos. Tras unos quinientos metros salimos a una carretera que tomamos a la izquierda y nos conduce hasta la iglesia de la Pobla Llarga.
Km. 12,2: Paramos frente a la Iglesia. Nos resguardamos de la lluvia, y tomamos un vino y un café caliente en el bar de enfrente. Dos ciclistas que están haciendo el Camino de Santiago se detienen un momento a charlar con nosotros al descubrir nuestras bicicletas aparcadas a la entrada. Salimos de la Pobla Llarga bajo una persistente lluvia, siguiendo la misma dirección. Giramos en una calle a la derecha y en la siguiente a la izquierda, para tomar la carretera hacia la izquierda. Giramos en la primera rotonda a la derecha. Un poco más adelante entramos en el Camí de Montflorit, a la izquierda, entre unas casas, señalizado con las flechas amarillas del Camino de Santiago. Siguiendo siempre las flechas, recorremos pistas de tierra. Pasamos cerca de un minúsculo puente de origen romano. Cruzamos de nuevo la autovía y continuamos por asfalto hasta la población de Manuel.
Km. 17,6: Después de pasar la plaza pero sin salir del pueblo, cruzamos las vías a la izquierda por un paso a nivel. Continuamos por la carretera. Tomamos un camino de tierra a la derecha, señalizado con flechas amarillas. Más adelante, tomamos una bifurcación a la izquierda, siguiendo los adoquines de la Vía Augusta. Salimos a la carretera. De nuevo, las flechas amarillas nos desvían por un sendero que sube por la izquierda. Seguimos en suave ascenso por pistas de tierra, con algunos tramos de asfalto. El camino está bien señalizado y el paisaje es ameno. Poco a poco dejamos atrás la llanura y nos adentramos en la montaña. Cruzamos la trinchera del tren. Continuamos rodando por pistas de tierra hasta que volvemos a salir a la carretera. La tomamos a la izquierda y, tras unos dos kilómetros, entramos en Játiva.
Km. 30,6: Centro de Játiva. Subimos hasta la impresionante iglesia (Colegiata) que domina la ciudad, rodeada de edificios monumentales. Vale la pena recorrer las calles del casco histórico de Xàtiva, a pesar de la lluvia.
Nos alojamos en la Casa del Arcediano, situada tras la Iglesia y convertida en albergue. La cena y el desayuno los tomamos en el Bar El Cid. Por la mañana escuchamos la banda de música acompañando una procesión. La seguimos durante un rato por las calles. Suena realmente bien.
Xàtiva-Alfarrasí (17,8 km)
El camino se complica por lo accidentado del terreno y la falta de indicaciones en algunos tramos. Partimos de la fuente de los 25 caños, al sur de Jàtiva. Tomamos la carretera de Alcoy, en fuerte subida durante unos cuatro kilómetros hasta llegar a la parte más alta del collado.
Km. 3,7: Pasamos una ermita a la derecha de la carretera. Unos doscientos metros más adelante, tomamos una pista asfaltada que desciende por la izquierda hasta el Club Deportivo San Patricio. La pista vuelve a ascender atravesando una urbanización con numerosas bifurcaciones (camins de fillola). Seguimos adelante sin desviarnos de la vía principal.
Km. 5,4: La pista acaba en un alto donde se junta con otra. Giramos a la izquierda. Continuamos con suaves ascensos y descensos hasta un cruce de cuatro caminos.
Km. 6,6: Tomamos el camino de tierra que desciende abruptamente hacia la Cova Negra.
Km. 7,2: Cruzamos un puente de madera. El camino se convierte en una senda que recorre la estrecha garganta del río Albaida, atravesando un bosque de chopos y olmos, y acaba en una pista asfaltada que conduce directamente a Bellús.
Km. 9,6: Iglesia de Bellús. Atravesamos el pequeño pueblo hasta llegar al bar situado en el otro extremo y continuamos por el Camí Vell, que transcurre paralelo a la carretera.
Km. 12: El camino atraviesa un túnel bajo la carretera. Seguimos a la izquierda el sendero marcado con señales de color verde. Unos setecientos metros más adelante llegamos a un cruce de caminos. Tomamos la pista de grava que baja por la izquierda hasta el pantano de Bellús.
Km. 13,1: Llegamos a la orilla del embalse. Unos pescadores tratan de capturar algunas de las carpas y percas que habitan el pantano. Continuamos por un sendero de tierra entrando en un bosque. Al salir del bosque giramos a la derecha por una pista asfaltada y después a la izquierda por un camino de grava, en dirección a la Iglesia de Guadasequies, que se destaca a lo lejos, en un alto.
Km. 14,3: Llegamos a la iglesia por un sendero lleno de barro. Tomamos la carretera hacia la izquierda en dirección al pantano. Atravesamos muy rápidamente los pequeños núcleos de Sempere y Binisuera. En Binisuera salimos de la carretera para descender hasta la plaza del Ayuntamiento. Allí preguntamos a unos vecinos el canino a seguir hasta Alfarrasí. Descendemos desde la plaza, tomamos la primera calle a la derecha, otro cruce a la derecha y el siguiente a la izquierda. El camino es agradable, muy tranquilo y está bien asfaltado.
Km. 17,8: Nos sentamos en una plaza junto a la carretera, a la sombra de unos árboles, en la terraza del Bar Tròpic de Alfarrasí, cuya dueña es tan amable de prepararnos unos deliciosos bocadillos de tortilla y lomo con queso en pan con tomate, que nos animan a continuar. El camino que sigue es duro.
Alfarrasí-Onteniente (19,6 km)
Seguimos la carretera en dirección a Montaberner. A la vista de la Iglesia y sin entrar en el pueblo, tomamos una pista a la derecha.
Km. 1,3: Cruzamos el río Clariano por un puente de hierro. Unos cien metros más adelante, sin llegar a cruzar el puente sobre el río Albaida, tomamos otra pista asfaltada que sale a la derecha. Seguimos en suave ascenso en dirección a la Font de ca Blanc.
Km. 2,6: Tomamos un sendero a la izquierda que nos lleva a vadear el río Albaida.
Km. 3: El camino continúa siguiendo el curso del río en dirección a una fuente. Como se trata de un sendero poco apto para la bicicleta, decidimos tomar la pista asfaltada que sale de frente, iniciando una fortísima subida. Tras un kilómetro de subida, cruzamos un paso a nivel. La pista continúa subiendo hasta salir a lo que parece una antigua carretera abandonada que transcurre paralela a la nueva carretera a modo de vía de servicio. La tomamos a la derecha.
Km. 5: Seguimos la vía de servicio durante un kilómetro. Salimos a una carretera local, que tomamos a la derecha e iniciamos un fuerte descenso hasta Bufalí.
Km. 6,8: Entramos en el pequeño núcleo de Bufalí. A la entrada del pueblo hay una fuente. A la altura del bar que hay en el centro de la población giramos a la izquierda entre dos casas, por el Camí d’Albaida. Dejamos un aparcamiento a la izquierda y cruzamos el río por un pequeño puente. El camino está bien asfaltado y sube hasta llegar a una bifurcación que tomamos a la derecha, pasando junto a una granja de caballos. El camino desciende, cruza de nuevo el río y sale a una carretera local.
Km. 9,4: Tomamos la carretera a la derecha. Seguimos subiendo durante aproximadamente un kilómetro.
Km. 10,2: Tomamos a la izquierda el Camí Vell d’Ontinyent, una carreterita que se inicia con una fuerte subida. Lo seguimos sin desviarnos durante unos dos kilómetros de continuas subidas y bajadas.
Km. 12,4: La pista asfaltada finaliza en un cruce que tomamos a la izquierda. A partir de aquí el camino se mantiene relativamente llano o en suave subida durante algo más de dos kilómetros, finalizando en una rotonda.
Km. 14,9: Cruzamos la carretera nacional N-430. Tras una breve subida, la pista desciende bruscamente hasta el polígono industrial de Onteniente. Giramos a la derecha a la entrada del polígono y continuamos por una carretera completamente llana que nos lleva hasta el centro de la población.
Km. 19,6: Paramos un momento en la Plaza de la Concepción, en la zona de la Calle Mayor. Onteniente está desierto el Viernes Santo a las 15:45. Decidimos continuar hasta Bocairent.
Onteniente-Bocairent (11,4 km)
Continuamos en la misma dirección hacia la salida del pueblo. La carretera sube durante unos trescientos metros para luego descender hasta llegar a un cruce sobre el río Clariano. A partir de este punto la carretera inicia una subida, continua pero moderada, siguiendo la garganta del río, por el fondo de un estrecho desfiladero rodeado de paredes de roca. Tras llegar al punto más alto, la carretera continúa por una amplia meseta. A la izquierda se extiende la Sierra de Mariola. A la derecha nos acercamos al impresionante promontorio rocoso sobre el que se asienta el pueblo de Bocairent, coronado por la alta torre de su iglesia. Entramos cruzando el puente y dirigiéndonos directamente a la plaza del Ayuntamiento, junto a la Iglesia.
El barrio medieval de Bocairent está construido sobre la misma roca blanca que forma parte de las aceras y los cimientos de sus casas. Sus calles empedradas rodean la pendiente de la montaña. Vale la pena visitar tranquilamente el pueblo y detenerse a contemplar las numerosas fuentes de piedra labrada del siglo XVIII. La plaza de toros está excavada en la montaña. Encontramos todas las casas rurales ocupadas, así que nos alojamos en el hotel Ágora.
Bocairent-Villena (34 km)
Entramos en el valle del Alto Vinalopó, llano, extenso, y con sus pueblos situados estratégicamente en lo alto de cerros dominados por los restos de antiguos castillos. Partimos de la plaza de toros de Bocairent. Seguimos por la calle de Martí Calabuig, en dirección oeste, hasta la salida del pueblo.
Km. 0,7: Cruz. A la izquierda sale una pista asfaltada que desciende hasta la carretera.
Km. 2,8: Giramos a la derecha por la vía de servicio de la carretera, de arena y grava. Pasamos la primera rotonda.
Km. 5,1: Cruzamos la carretera en la segunda rotonda. Seguimos por la vía de servicio durante unos seiscientos metros hasta llegar a la Ermita de San Antonio, junto a la carretera.
Km. 5,7: Junto a la ermita comienza la Vía Verde de la Chicharra, que seguiremos hasta Villena. Sin embargo, optamos por no tomarla de momento. En lugar de eso seguimos una pista de arena que sube hacia el pueblo de Banyeres de Mariola. La subida es fuerte y continua durante kilómetro y medio.
Km. 7,3: Salimos a la carretera. Giramos a la derecha. Descendemos vertiginosamente hasta el polígono industrial. Giramos a la izquierda en una avenida con árboles que atraviesa el polígono.
Km. 8,8: A la izquierda aparece lo que queda de la antigua estación del ferrocarril de Banyeres de Mariola. Continuamos hasta el final de la avenida, cruzamos una carretera y llegamos a una gasolinera. Tomamos una pista asfaltada que sale de la gasolinera en la misma dirección oeste.
Km. 10,1: Bifurcación. A la derecha sale un sendero señalizado con flechas amarillas. Es la Vía Verde. Debido al mal estado de este tramo decidimos no tomarla y continuamos por el asfalto, siempre en dirección oeste. La pista cruza unas naves industriales y un molino. En una bifurcación nos encontramos con dos ciclistas que siguen otro camino. Un poco más adelante volvemos a cruzarnos con la Vía Verde.
Km. 13,6: Tomamos la Vía Verde a la izquierda. Es una pista completamente recta y llana, durante más de dos kilómetros.
Km. 15,9: Llegamos a un cruce junto a la antigua estación de Beneixama. Giramos a la izquierda por una pista asfaltada que nos conduce al pueblo. Sin entrar en el núcleo, que queda a la izquierda, continuamos hacia la derecha, rodeando casas.
Km. 17,8: Pasamos por al lado del restaurante Mariola, situado en un bonito edificio rehabilitado de ladrillo. Retomamos la Vía Verde a nuestra izquierda. La pista de tierra se encuentra en buen estado y continúa recta y llana durante cinco kilómetros.
Km. 23: Cruzamos una carretera. A nuestra izquierda contemplamos a lo lejos el pueblo de Biar, sobre la ladera de un cerro coronado por la torre de un castillo. Nos quedamos con las ganas de visitar el pueblo y continuamos por la pista asfaltada que asciende suavemente.
Km. 25,6: Nuevo cruce de carretera. Continuamos por la pista asfaltada hasta llegar a una bifurcación. Seguimos por un carril bici muy bien acondicionado, que transcurre entre campos de olivos y frutales. El carril bici desemboca en un camino rural con un pavimento en mal estado que seguimos durante un kilómetro hasta la carretera.
Km. 32,6: Giramos a la derecha y entramos en Villena.
Km. 34: Paramos junto a una iglesia, al pie del castillo. Entramos en el barrio gitano, compramos comestibles y subimos al castillo que domina la ciudad. Almorzamos sentados sobre una de las murallas, contemplando el valle que acabamos de recorrer.
Villena-Elda (21,5 km)
Bajamos hacia la plaza del Ayuntamiento, donde también se encuentra la oficina de información turística. Tomamos un buen vino y unas almendras en el Bar La Espuela. Volvemos hacia la entrada de la población, preguntado por el colegio Ruperto Chapí, donde encontramos las señales de los caminos de Santiago y del Cid.
Iniciamos el camino en dirección al sur, dejando el colegio a nuestra izquierda. Continuamos por una pista asfaltada. Tomamos una bifurcación a la derecha. Seguimos las flechas del camino de Santiago, que están pintadas en unas casetas, sobre un fondo azul, indicando la dirección contraria a la que llevamos. Pasmos al lado de varias naves. El camino continúa asfaltado y llano.
Km. 2,8: Tras cruzar las vías, tomamos una bifurcación a la izquierda. Seguimos por una pista de tierra que atraviesa campos de regadío.
Km. 4,7: Dejamos una desviación a la izquierda y seguimos en dirección a Santa Eulalia.
Km. 5,2: Salimos a una pista que tomamos a la izquierda. El camino continúa entre matorrales habitados por conejos. Cruzamos una carretera y un canal.
Km. 8,1: Entramos en el pequeño enclave de Santa Eulalia, una colonia industrial socialista del siglo XIX, con unos bonitos jardines, pero que necesitan un arreglo. Compramos un refresco en el Bar Casinete. La pista continúa bien asfaltada hasta la población de Sax.
Km. 12,8: Llegamos al puente sobre el río Vinalopó, bajo la impresionante muralla del castillo de Sax. Sin entrar en el pueblo, tomamos la carretera local en dirección a Elda. Tras un tramo de subidas y bajadas, encontramos una subida moderada de aproximadamente un kilómetro, tras la cual se nos aparece la ciudad de Elda en el fondo del valle. La carretera desciende bruscamente, atravesando el hospital hasta el puente sobre el río Vinalopó. (km. 21,5).
Elda-Novelda (unos 13 km)
Confirmamos que tendremos hospedaje en Novelda y comenzamos la travesía del cauce del Vinalopó desde el mismo puente de la carretera de acceso a Elda. Este trayecto es corto y llano, pero hay que tener en cuenta que el camino no está acondicionado ni muy bien señalizado. Tuvimos que desmontar de la bici en varias ocasiones y caminar sobre el lecho del río que, aunque no muy caudaloso, lleva agua suficiente para mojarse los pies.
Descendemos a la rambla por un sendero desde la orilla izquierda. Atravesamos uno de los puentes para pasar al otro lado del río, donde están los jardines. Preferiblemente escogemos uno que no tenga escalones. Recorremos los jardines y el estanque. Salimos del pueblo por un camino de grava. Cuando este camino se acaba debemos vadear el río. Continuamos por la orilla izquierda. El camino está en bastantes malas condiciones. Continuamos hasta la depuradora intentando encontrar una salida, pero es inútil. Damos media vuelta y buscamos el próximo vado para volver a cruzar a la orilla derecha. Unos setecientos metros más adelante cruzamos un túnel bajo la carretera.
Seguimos por una pista de arena. Tras un kilómetro y medio volvemos a vadear el río. Tomamos una bifurcación la izquierda y atravesamos otro vado. Pasamos bajo el ferrocarril. Pasamos bajo el tren de alta velocidad. A partir de aquí seguimos una pista de arena que se encuentra en mejores condiciones, señalizada con flechas amarillas sobre fondo azul. El paisaje se vuelve árido, casi lunar.
A nuestra derecha, en un alto, aparece el Santuario de María Magdalena, modernista e inspirado en Gaudí, junto al castillo de la Mola. Un sendero permite acceder al monumento, pero tenemos prisa y nos quedamos con las ganas. Continuamos por una zona inundada. Por fin el camino desemboca en una pista asfaltada. Entramos en una zona de huertos y naves industriales. Pasamos una cantera.
Los dos últimos kilómetros los hacemos por la carretera nacional. Nos dirigimos directamente a la plaza del Ayuntamiento, en cuyo centro hay un monumento dedicado al científico y marino Jorge Juan.
Novelda es una ciudad sencilla, pero tiene algunos monumentos interesantes. Pueden visitarse el museo modernista y el casino. Encontramos mujeres espabiladas y amables. Tomamos una copa en el pub irlandés, cenamos en un restaurante turco, y descansamos en el Hostal Pasaje.
Novelda-Elche (22,8 km)
Volvemos al puente sobre el río Vinalopó, lo cruzamos, pasamos varias rotondas y tomamos la dirección hacia Monforte por carretera.
Km. 3,3: Visitamos la plaza del Ayuntamiento de Monforte, junto a la Iglesia de la Señora de las Nieves. Volvemos a la carretera. Almorzamos en un bar de la plaza del Progreso. Continuamos por la Avenida de la Constitución. Tomamos en una rotonda a la derecha la Avenida de los Pinos.
Km. 4,2: Giramos a la derecha en una calle que baja junto a la Cooperativa. Al final de esta calle sale una pista asfaltada.
Km. 5,5: Paramos en una señal de Stop. Aquí probablemente tendríamos que haber seguido en la misma dirección, pero giramos a la izquierda hasta la vía de servicio de la autovía. Seguimos la vía de servicio a la derecha. Luego de rodear una gasolinera, la vía de servicio y sube suavemente hacia una colina.
Km. 8,3: Dejamos la vía de servicio antes de llegar al punto más alto, en la segunda bifurcación que sale a la derecha después de la gasolinera, junto a una casa blanca de labor. Seguimos por una pista asfaltada llana, con vistas al valle y a la cadena de montañas que lo cierran por el oeste. Vemos ciclistas y conejos.
Km. 11,5: Llegamos a un cruce de cuatro caminos. Aquí nos equivocamos de sendero, lo que nos lleva a bajar de nuevo al valle y hacer un rodeo por caminos agrícolas que nos devuelve al mismo punto. La pista que tenemos que seguir es la que asciende moderadamente por la izquierda. Debemos evitar las que descienden a nuestra derecha y la que, más a la izquierda sube a la cima de la montaña tras una corta bajada.
Km. 12,4: Entramos en un campo de golf. Tomamos la circunvalación a la izquierda. Poco después, en una curva, tomamos la carretera que desciende a la izquierda y nos lleva hasta la entrada de la urbanización Bona Vista.
Km. 17: Rodeamos la urbanización, que dejamos a nuestra izquierda, por una calle con una fuerte subida. Al final de la calle giramos a la izquierda. En la rotonda giramos a la derecha, continuamos por una calle que atraviesa otra urbanización, y en el siguiente cruce volvemos a girar a la izquierda. La carretera desciende rápidamente, cruza por debajo de la autovía, pasa una rotonda, deja a un lado la Universidad y entra en el palmeral que rodea la ciudad de Elche.
Km. 22,4: Seguimos un carril bici a la entrada de Elche. Sin cruzar el río, continuamos en dirección a la cúpula de la Basílica de Santa María, donde somos recibidos con redobles de campanas y lanzamiento de confeti el Domingo de Resurrección. Muy cerca de la iglesia consultamos el puesto de información turística. Elche es la ciudad de las palmeras. Vale la pena visitar sus jardines, como el del Huerto del Cura. Nos sentamos en una terraza en la plaza de las Flores. Pedimos calamares fritos, buñuelos de bacalao, queso a la plancha y dos bolas de ensaladilla rusa. Comemos. Vemos mujeres de tacones altos. Recorremos el palmeral histórico.
Elche-Orihuela (44,5 km)
Seguimos la Senda del Poeta en sentido inverso, una ruta que se hace cada año coincidiendo con el aniversario de la muerte de Miguel Hernández. La señalización es precaria, y consiste en unos papeles de color blanco pegados a los muros, y ocasionalmente unos pocos postes de madera. Resulta difícil orientarse en algunos tramos. El paisaje es árido y está afectado por numerosas infraestructuras. Más información: www.miguelhernandezvirtual.com
Cruzamos el río y nos dirigimos a una gran rotonda frente al edificio de Hipercor. Continuamos por la avenida del Alcalde Flores. Giramos a la derecha en la calle de Tonico. Pasamos el Hospital que queda a nuestra izquierda.
Km. 0,9: Rotonda. Tomamos una pista asfaltada que sale a la izquierda. A partir de aquí seguimos las señales de la Senda del Poeta. Cruzamos un puente sobre un barranco. Pasamos un cruce. Seguimos por una carretera que cruza un paso elevado sobre la vía del tren.
Km. 2: Nada más cruzar las vías, el camino gira hacia la derecha y continúa paralelo a un canal cubierto por una losa de hormigón de unos tres metros que forma una especie de acera a la derecha de la pista por a que circulamos. Pasamos por un túnel bajo la autovía.
Km. 7,2: Bifurcación. El camino que sale a la derecha nos lleva a Crevillente. Tomamos por tanto el camino de izquierda, que cruza de nuevo bajo la autovía. Giramos a la derecha en el siguiente cruce. Un pastor pasea sus ovejas al borde de la carretera. Atravesamos unas naves industriales y unas casas. Seguimos por una pista de arena que gira a la izquierda hasta la estación de Crevillente.
Km. 9,7: Cruzamos las vías por el paso elevado de la estación. Salimos a una rotonda. Tomamos la dirección de Elche e inmediatamente nos desviamos de la carretera por una pista asfaltada que sale a nuestra derecha. La pista nos lleva a atravesar una urbanización de casas encerradas en muros y sin aceras, donde es imposible no perderse. Preguntamos a los vecinos y tras girar un poco al tuntún en varios cruces salimos a una carretera solitaria.
Km. 12,1: Tomamos la carretera a la derecha.
Km. 13,8: Seguimos de frente en un cruce, por una pista de arena, entre el vertedero y unos campos de palmeras. Es un paisaje desolado, llano y seco.
Km. 14,8: Volvemos a tocar las vías del tren, que seguimos en paralelo hasta un desvío, antes del paso elevado de la carretera. Giramos a la izquierda hasta la urbanización de El realengo. Tomamos la carretera a la derecha y pasamos las vías.
Km. 16,8: Nada más cruzar las vías giramos en una rotonda y continuamos por una carretera que no tiene ningún tráfico y nos conduce directamente a Albatera entre huertos. El paisaje es un poco más ameno en este tramo.
Km. 23: Llegamos a la plaza del Ayuntamiento de Albatera. El pueblo no dispone de ningún tipo de alojamiento. Llegamos a la entrada a los jardines de Miguel Hernández. Los clientes de la cafetería nos indican la salida del pueblo en dirección a un polígono industrial. Tras cruzar el polígono nos dirigimos hacia la autopista y buscamos el paso elevado más próximo.
Km. 27,7: Cruzamos la autopista por una carretera. Tomamos el carril de servicio a la derecha. Giramos en el primer desvío en dirección a la Granja de Rocamora. Entramos en una pista asfaltada.
Km. 29,7: Rotonda. Seguimos por carretera en dirección a la población de Cox.
Km. 32: Llegamos a la plaza de Cox. La carretera continúa, pero ya se nos ha hecho muy tarde. Descansamos en un hostal de mala muerte. El pueblo es tan anónimo como el paisaje. Llueve toda la noche y continúa lloviendo por la mañana. Salimos por la carretera, atravesando los pueblos de Callosa de Segura y Redován. La carretera es completamente llana. Llegamos a Orihuela muy rápidamente y sin ninguna dificultad.
Km. 44,5: Entramos en Orihuela. Giramos a la izquierda antes de cruzar el río. Seguimos la calle mayor, peatonal, hasta la plaza donde se encuentra la oficina de turismo y el Centro Cultural Miguel Hernández. Visitamos el claustro exterior de la Catedral. Es lunes Santo. Orihuela parece una ciudad abandonada. Sigue lloviendo y todo está cerrado, excepto una pastelería junto al río, el Horno del Puente Viejo, que ofrece “chocolate con mona” a un euro, y un bar en el que tomamos nuestro segundo café y preguntamos por la mejor manera de llegar a Murcia.
Orihuela-Murcia (36 km)
Inmediatamente después de cruzar el río, tomamos a la derecha la carretera de Beniel. Es una carretera completamente llana, que transcurre entre casas y huertos, y dispone de un carril bici sobre una acera. Seguimos la carretera tranquilamente durante unos veinte kilómetros.
Km. 20,3: Se termina el carril bici. Atravesamos el pueblo de Beniel y continuamos en dirección a Alquerías.
Km. 24,9: Atravesamos una rotonda. Al final de la carretera giramos a la derecha. Cruzamos un puente de hierro sobre el río Segura. La carretera se une a la nacional en dirección a Santomera.
Km. 26,9: Giramos a la izquierda en el cruce en dirección a Murcia. El tráfico es intenso, aunque no tanto como en la carretera nacional. Pasamos por una sucesión de núcleos urbanos muy próximos.
Km. 36: Entramos en Murcia. Buscamos el centro. Nos sentamos en la terraza del Bar La Cruz, junto a los muros platerescos de la Catedral. El pan y la ensaladilla rusa están bien, aunque el vino deja mucho que desear. Sale el sol. Nos alojamos en el hotel La Huertanica. Visitamos la Catedral. Paseamos por la calle Trapería. Vemos el Casino. Se celebran las Fiestas de Primavera. Asistimos al desfile de los niños vestidos de huertanos. Acabamos la noche tomando unas tapas en una de las barracas que hay junto al río.
Volvemos a Barcelona enlazando los trenes de media distancia que pasan por Valencia y Tortosa. Madrugamos para tomar el tren que sale a las 5:55. Antes de hacer trasbordo, en Valencia todavía nos queda tiempo para recorrer el antiguo cauce del Turia, desde la Ciudad de las Artes hasta el inicio del parque fluvial. Los jardines están muy bien cuidados, en especial los de la zona del parque fluvial, construida con grandes taludes de piedra blanca. Hay que felicitar a las cuadrillas de jardineros que mantienen el parque en perfectas condiciones. El paseo fluvial sigue el río a lo largo de treinta kilómetros. Algún día volveremos para hacer ese camino.
|