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Camino de Santiago PDF Imprimir E-mail
Escrito por mirucka   

El camino de las estrellas

 

Paso a paso se hace camino al andar, así nace el camino de Santiago de Compostela también conocido como el camino de las estrellas, porque su recorrido sigue el trazado de la vía Láctea, es el sendero más antiguo de Europa, el que por miles de años ha sido recorrido por peregrinos venidos de diversos lugares del mundo. El motivo de su peregrinación ha ido variando desde que fuera ruta de visigodos y posteriormente de romanos, quienes la emplearon como vía comercial de su imperio, construyendo caminos y puentes de acceso y edificando sus propios templos que posteriormente sirvieron de base para las construcciones medievales.

La ruta que fuera en la época romana utilizada como vía comercial continúo empleándose con el transcurso de los años pero no fue sino en el s XI que adquirió el carácter de peregrino (nombre dado a quien sigue el camino a Santiago de Compostela), en un principio los peregrinos llegaban de los reinos de Galicia y Asturias con el fin de expiarse de sus pecados y hallar la salvación del alma cristiana, sin embargo este peregrinaje pronto se masificaría a otros reinos europeos como Francia, Alemania e Italia durante la Edad Media, época en la que el camino de las estrellas toma un carácter popular donde gentes venidas de distintos puntos comienzan a realizar un intercambio no sólo comercial sino que cultural abriéndose así las puertas del arte arquitectónico y artístico dando curso al arte románico y gótico.


Pero esta no fue la única ruta que era popular también estaban los Palmeros, quienes seguían el camino al templo de Jerusalén y los Romeros que hacían su romería hacia Roma, el primero de estos caminos cesó con la toma de Jerusalén por parte de los Musulmanes y nacerían las cruzadas. Sin embargo, la popularización de la ruta jacobea se debe gracias a las facilidades jurídicas de los reinos que se beneficiaban con el comercio y a la protección militar por parte de los Templarios que en su mayoría protegían la ruta de musulmanes y bandidos que atacaban a los peregrinos.





Una aventura de trece días


Todos los caminos llevan a Santiago, y hay tantos caminos como caminantes, así dicen los peregrinos quienes pueden optar en varias rutas para llegar a Santiago, la más popular parte en Roncesvalles (Francia) y es el llamado Camino francés el mismo que siguió San Francisco de Asís; la Ruta de la Plata, La Ruta del Norte y el Camino Aragonés, se puede realizar caminando, a caballo o en bicicleta, cualquiera de estas opciones permite obtener la llamada Compostela, pergamino que se entrega al término del viaje y que certifica la absolución de los pecados para los cristianos, la única exigencia es que los peregrinos al menos cumplan los últimos 100 kilómetros de la ruta en uno de estos medios. Como distintivo los peregrinos portan la concha de un molusco las vieiras (ostiones) que cuelgan al cuello y en las alforjas los cilcistas.

Desde la estación de Canfranc ubicada en pleno corazón de los Pirineos, en Huesca provincia de Aragón, se inicia el camino Aragonés poco frecuentado por peregrinos, a 845 kilómetros de Santiago iniciamos la ruta que completaríamos en trece días, con un par de bicicletas de montaña cogemos el sendero que es bastante pedregoso y que va descendiendo por los falderos del pirineo, para continuar en la ruta, sin desviarse, hay que seguir tan solo las flechas amarillas que durante todo el viaje van indicando el camino, ya sea pintadas en rocas, árboles o realizadas con un cúmulo de piedras, cualquier recurso es válido si de guiar al peregrino se trata.

Durante este tramo se avanza en solitario por los senderos y carretera de las sierras prepirenaicas de la Comunidad Floral de Navarra, puesto que para visitar el Monasterio de Leyre es necesario desviarse de la ruta principal y tomar la carretera para recorrer los 4 kilómetros de ascenso hasta el monasterio esfuerzo compensado por el hermoso paisaje y por lo bien conservado del edificio, que aún acoge a los Monjes es aconsejable timbrar la credencial del peregrino para marcar este evento. Proseguimos hasta uno de los hitos del camino: Eunate y su iglesia octogonal atribuida a la orden del Temple, construcción perfecta y sencilla en su interior donde acoge una simple capilla, son muchas las historias que circundan respecto a los orígenes de su construcción y asentamiento en este terreno. A pocos kilómetros llegamos a Puente la Reina lugar donde se unen el Camino Aragonés con el histórico Camino Francés desde aquí es solo uno el camino.

Nos encontramos en pleno Valle del Ebro, en este tramo es indispensable para cualquier peregrino el visitar el Monasterio de Irache y por su puesto, la Fuente de Vino donde podrá además de saciar su sed deleitarse con el vino que emana de la misma, hay quienes incluso rellenan sus cantimploras sobretodo cuando se realiza la ruta en invierno lo cual es comprensible, sin embargo, hay que moderar el consumo de este néctar, la fuente es un aporte gratuito de las Bodegas de Irache, quienes desde 1991 nos invitan “A beber sin abusar te invitamos con agrado, para poderlo llevar el vino ha de ser comprado”.

Iniciamos el ingreso a la tierra del vino La Rioja es conveniente salir muy temprano para avanzar los trayectos más grandes durante la mañana evitando así las altas temperaturas del mediodía y tarde, de esta manera podemos llegar pronto a Logroño donde además de visitar la Catedral y la Iglesia de Santiago reparamos las bicis que tras llevar 230 kilómetros recorridos debemos cambiar un rayo de las ruedas y ajustar los cambios, estando en la ciudad vale la pena ir de tapas al barrio húmedo donde encontramos una gran oferta de pinchos, tapas y vinos, hay que destacar que aun cuando se llegue temprano encontraremos un bar abierto, esto es válido para el resto de España.

Atravesamos la Sierra del Duero (La Rioja), en un solo día pernoctando en un pequeño poblado de Azapa, en Castilla y León, para muchos peregrinos es el mejor albergue municipal del camino totalmente equipado, cómodo, seguro y limpio y a un coste de 4 euros. A partir de este momento nos adentramos a un paisaje totalmente distinto marcado por grandes y extensas llanuras donde prima el cultivo de cereales y donde se concentran los mayores hitos arquitectónicos y religiosos del camino como es Santo Domingo de la Calzada con su catedral románica y el antiguo hospital de peregrinos, en el interior de la iglesia yacen los restos del Santo y se encuentran además, un gallo y una gallina blancos, al respecto la tradición dicta que es de buena suerte escuchar el canto del gallo y nosotros tuvimos la ocasión de hacerlo. A unos 30 kilómetros de distancia, atravesando los Montes de Oca, hallamos el sepulcro de San Juan de Ortega Abad discípulo de Santo Domingo y hospitalario, actualmente la Hospedería es albergue de peregrinos atendido por José María Alonso, quien es famoso tanto por su hospitalidad como por sus sopas de Ajo.

Una de las ciudades más importantes del camino que encontraremos es, sin lugar a dudas, Burgos, que llegó a contar con más de 30 hospitales al servicio de los peregrinos, atravesamos la ciudad siguiendo el trazado de las flechas que nos llevan a la puerta de Santa María, una de las doce puertas de entrada que formaban parte de la muralla que rodeaba a la ciudad en la época medieval, siendo actualmente la antesala para visitar una de las representaciones más logradas del arte Gótico: la Catedral de Burgos.  Iniciada en 1221 sobre un edificio románico, cuenta con innumerables obras de arte barroco y renacentista, además de tener un claustro y un museo, este último con una gran colección de tapices flamencos, esculturas en alabastro, retablos y documentos históricos, incluido el archivo de don Rodrigo Díaz, El Cid, donde deja sus tierras en caso de muerte, a su esposa Doña Jimena. Ambos yacen enterrados en el centro del crucero frente a la capilla mayor de la Catedral. Salir de Burgos es dejar atrás un conjunto monumental e histórico incalculable.

Seguimos la ruta que nos lleva por los verdes parajes de Burgos hasta continuar en paralelo al canal de Castilla que nos acompaña por un largo periodo hasta Fromista, pequeña ciudad que tiene una de las más bellas e importantes iglesias románicas existentes en la península ibérica, la iglesia de San Martín, único vestigio que se conserva de lo que formó parte de un monasterio benedictino. Desde acá continuamos por los campos pasando por pequeños ciudades y poblados como Población de Campos, Revenga de Campos, Villarmentero de Campos, Carrión de las Condes, Calzadilla de la Cueza, Terradillos de los Templarios, San Nicolás del Real Camino hasta que llegamos a la entrada de Sahagún donde nos encontramos con el desaparecido monasterio de San Fecundo y San Primitivo (luego San Benito) del siglo X, fue una de las instituciones monásticas más protegidas por la monarquía y la nobleza.  Hoy solo quedan vestigios del Monasterio románico de San Benito, perteneciente a la orden de Cluny. Los restos que aún se pueden contemplar son los de una iglesia del s XIII, la capilla de San Benito de 1186 y la gran portada meridional con arco de medio punto obra del arquitecto Felipe Berrojo de 1662, bajo la que atraviesa una de las calles de la población por la que transitamos.

El camino prosigue por estepa cerealista pasando por Burgo Ranero, Reniegos, Mansilla de las Mulas hasta llegar a León donde amerita el llegar temprano para disfrutar de los atractivos de esta ciudad que aún conserva en gran parte las murallas medievales de que tiene fama, no hay que olvidar visitar su Catedral, la edificación gótica es famosa por su conjunto de vitrales, estos ocupan 1800 m2 de arte que nos muestran la visión del mundo del hombre medieval, y son considerados uno de los mejores en su tipo junto con los de la Catedral de Chartres. Las vidrieras dan un hermoso juego de luz en un día soleado sobretodo si es a primera hora de la mañana o antes del atardecer, es lamentable si se llega en un día nublado porque nada de esto se podrá apreciar  en cabalidad, esta última fue nuestra experiencia. Para descasar y recuperar energías nada mejor que visitar el barrio húmedo donde se encuentra gran diversidad de platos y tapas ideal para almorzar.

 

A partir de este momento nos adentramos a un nuevo paisaje con mayor variedad a travesando casi a diario una comarca nueva, la ruta prosigue en carretera por los campos leoneses que nos llevan hasta Hospital de Órbigo, el cual se destaca en la ruta por poseer el más espectacular de los puentes medievales que se conservan, de sus ocho grandes arcos se mantienen en pie solamente cuatro y el arranque de otro. En el siglo XVI se le añadieron nueve arcos, y otros cinco más en el XIX: Actualmente cuenta con 19 arcos. Este puente es conocido, además, porque en el se libró en 1434, el célebre paso Honroso donde el caballero Suero de Quiñones, quien por amor a su amada doña Inés de Tovar, decidió batirse a duelo con otros caballeros hasta romper 300 lanzas.

 

Proseguimos por la ruta casi en paralelo a la carretera hasta entrar por la antigua puerta del Sol, hoy desaparecida, a Astorga donde ingresamos a la comarca de la maragatería que evoca en cierta forma las desoladas tierras aragonesas donde emprendimos el viaje, en este punto se unen dos rutas: el camino francés y la vía de la plata procedente de Andalucía. Astorga fue en su momento un hito de la ruta alcanzando los 22 hospitales de peregrino. Su catedral de 1471, tiene tres estilos: gótico, renacentista y barroco, destacan su retablo mayor de Gaspar Becerro, obra maestra del renacimiento español; el palacio episcopal, obra de Antonio Gaudí, conocido también como su célebre castillo de hadas, que en su interior alberga el museo de los Caminos.


La jornada continúa rumbo a la conquista de la cruz de ferro para ello cruzamos los poblados maragatos de Castrillo de los Polvazares, el Ganso, Rabanal del Camino y Foncebadón donde podemos disfrutar del encanto de sus calles empedradas, iglesia con espadañas y ábsides, casas con techumbres de ramaje, de retama y paja de centeno (casas teitadas) donde comprendemos el vivir maragato, una población aislada y endogámica. Es en Foncebadón donde disfrutamos de una energizante sopa de ajo servida en jarra de greda, es también recomendable deleitarse con el cocido maragato una especie de curanto que requiere, eso si varias horas de digestión. Requeriremos bastante energía para ascender el alto del Foncebadón donde se alza la Cruz de Ferro a 1510 metros, una sencilla y pequeña cruz de hierro que se alza sobre un montículo de piedras y que ya en la época de los romanos era motivo de culto al dios Mercurio y que desde entonces, es tradición llevar una piedra en ofrenda. Desde lo alto se puede apreciar la división de la comarca de la maragatería y el Bierzo. A unos dos kilómetro nos hallamos con el legendario poblado de Majarín, donde residen un grupo de hospitaleros que se autoproclaman templarios, sin embargo y pese a los buenos comentarios recibidos con anterioridad daba la impresión de un mercadillo de recuerdos.

Desde acá se inicia un serpenteante descenso que nos dirige a Molinaseca y Ponferrada. En este último encontramos el deslumbrante castillo de los Templarios, ubicado en el casco antiguo de la ciudad desde este monumento histórico y artístico, último bastión de los templarios en la península desde el apreciaremos una bella vista de la ciudad, para entremés comemos huesos de santo, unos pastelitos alargados y finos como falanges de dedos y de buen sabor.

Retomamos la carretera de llenos por el Bierzo, zona montañosa que nos exigirá un mayor esfuerzo, arribamos a Villafranca del Bierzo célebre en el camino por su iglesia de Santiago donde se halla la Puerta del Perdón que según la tradición quien la cruzara podía recibir las indulgencias compostelanas si alguna enfermedad impedía llegar hasta Santiago, actualmente esta cerrada y solo se abre a quien lo solicite, consta que la última vez que se abrió fue en 1965 a un peregrino francés que no pudo concluir el viaje.

Dejamos atrás Castilla y León y entramos a Galicia aquí iniciamos un ascenso que nos guiará hasta uno de los poblados joyas del camino O Cebreiro monumento etnológico que destaca por sus casas típicas: las Pallozas. Desde aquí nos enfrentaremos a uno de los últimos retos del camino el ascenso al alto del Poio a 1337 metros, donde se puede brindar por el éxito de la conquista del puerto de montaña con una copa de vino en el bar que está a un lado de la carretera.  En este punto es donde los ciclistas vivirán uno de los momentos más excitantes: el descenso de los puertos a una velocidad vertiginosa que llena de fervor al peregrino llegamos así en muy poco tiempo a Triacastela y luego al monasterio de San Julián de Samos del siglo VI, todavía regido por monjes benedictinos. Un incendio en 1558 destruyó las dependencias conservándose solo la puerta de la antigua iglesia con arco mozárabe, luego en 1951 otro incendio quemó la biblioteca. Actualmente los monjes dan albergue gratuito a los peregrinos que lo deseen privilegiando a los caminantes.

A tan solo 115 kilómetros de Santiago está Sarriá, lugar donde los peregrinos en su mayoría inician el camino, ya que corresponde a la distancia mínima que se pide para obtener la Compostela. Desde este momento el camino deja de ser solitario en lo absoluto y se convierte en casi una peregrinación colectiva, cruzando el río Miño llegamos a Portomarin, poblado que debido a una inundación del embalse trasladó su asentamiento original incluida la iglesia San Nicolás que fue desplazada piedra a piedra al actual lugar. El templo románico de una sola nave de cinco tramos con bóveda de crucería el más próximo y el resto con bóveda de cañón. Cuenta además con dos rosetones que lo iluminan y ventanas abiertas en cada uno de los tramos de la nave y el ábside, es una estructura sobria y con carácter de fortificación por su situación estratégica.

Las tierras de Galicia si bien son nuevas a nuestra vista se asemejan mucho al sur de Chile en vegetación y clima, el verde predomina por sobretodo y separa un poblado de otro que ha esta altura se siguen unos a otros, la ansiedad por saber que faltan menos de 80 kilómetros para llegar hacen de las últimas jornadas una verdadera carrera y el cansancio acumulado hacen avanzar con un ritmo irregular, aunque a otros les sucede lo contrario van llenos de adrenalina sin sentir cansancio alguno. La recta final para llegar a Compostela son Lavacolla y el Monte del Gozo. En Lavacolla los peregrinos tenían la costumbre de asearse antes de ir al Santuario desde aquí se iniciaba una carrera hasta el Monte de Gozo para coronarse “Rey” del grupo, hoy en día es lugar de descanso y registro fotográfico de haber llegado hasta aquí, aunque muchos también hacen carrerillas para llegar, desde aquí son algo más de cuatro kilómetros a las puertas de la Catedral.


El fin de nuestro camino es coronado cuando entramos a la plaza del Obradoiro lugar donde contemplamos la Catedral de Santiago de Compostela emplazamiento donde se habría descubiertos los restos del Santo a principios del siglo IX. La Catedral iniciada en el s IX en estilo románico tardó en constituirse como tal 150 años, durante los cuales sufrió una serie de modificaciones durante el renacimiento se construyó el claustro, luego en el barroco la capilla mayor, los órganos y la fachada del Obradoiro obra de Casa y Novoa con una estética impactante. Durante el Neoclacisismo se realizó la nueva fachada de la Azabachería obra de Ventura Rodríguez que tiene la más antigua de las puertas del templo la de las platerías. El maestro Mateo comenzó su intervención en 1168 ocupándose de los últimos tramos de la nave, la construcción del coro, la cripta y el majestuoso Pórtico de la Gloria.


La edificación nos muestra la presencia constante del Santo en sus diversas facetas como Santo, Peregrino y Matamoros. En su interior podemos visitar la tumba con los restos del Santo. Quienes tienen la suerte de peregrinar para el año del jacobeo o Año Santo podrán gozar de presenciar uno de los símbolos del templo el Botafumeiro, un gran incensario que recorre desde las alturas el crucero como lo hiciera un péndulo, otrora hacia las veces de ambientador para ventilar el mal olor de los peregrinos. Así también los jacobeos podrán ingresar al templo por la puerta Santa o del Perdón que se abre desde el 1º de enero a la medianoche del 31 de diciembre del jubileo, el cual recae cuando el 25 de julio es domingo, lo cual será en el 2010.

 

 

 

 

El camino culmina cuando luego de realizar una larga fila recibimos tras presentar nuestra credencial de peregrino nuestra Compostela, escrita en latín culminando así un viaje que se inició incierto y que para muchos no termina en Santiago sino que continua.


 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

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